
Ayer me bebí todos los azules del mar.
Hoy apenas fui nada;
tan sólo un hueco abuhardillado,
marioneta entre los giros
apaisados del alma.
Mj Sierra
No es el título de este poema, en realidad no sé cuál es y acaso si tiene, pero mi querida Cris me lo dejó en un comentario de una entrada pasada y no quiero que se pierda así como así.
Poco sé de su autor, Rubén Martín. Perdí la oportunidad de conocerle en la presentación de su libro “Radiografía del Temblor”; pero sé que algún día, no muy lejano se cruzarán nuestras palabras y nuestros gestos. Será todo un placer.
Ahora que voy a tener casi todo el tiempo del mundo, y que no sé qué voy a hacer con tanto, haré por impregnarme de sus letras, comenzando por este libro que seguro guarece sentimientos y verdades generosas de la vida.
Os dejo con él. Mil gracias Cris por regalarme algo tan bello.
No más suplicas
Que tan sólo nos eclipse nuestra carne
y se nos caigan las luces al suelo.
Ven, a oscuras
el silencio hecho tacto por delante;
dibujame en la piel un sotano, una ausencia
un grito en la espina dorsal, un camino a casa .
Que ese camino nunca termine.
Que el miedo no se acueste entre nosotros.
Ruben Martín
Imagen, Pasa la vida…de Juanra
A partir de ahora y en adelante,
hasta que el cuerpo aguante
porque mi alma ya no está.
La dejé guardada
en el armario de las cosas viejas,
maltrechas y heridas,
donde hoy, simplemente,
no quiero mirar.
Tan sólo pido al tiempo
que me espere,
que te aguarde, madre,
siquiera una noche más
para que yo pueda arrullarte
quizá una última nana
o un beso ahogado en el aire
junto a un te quiero olvidado.
Tan sólo pido eso, nada más.
Esta madrugada vierto aquí toda mi pena, seca de dolor… Así salió.

