Mis ‘cuaren’ y yo - junto con nuestros respectivos,’of course’, que ya hace al menos diez lunas que se unieron a nuestras aventuras-, solemos buscar a lo largo del año sitios donde esparcir nuestras bocanadas de riego sanguíneo (purulento o no) acumulado bien sea durante el curso escolar, bien durante las mini-vacaciones, incluso puede darse igual por el síndrome post-vacacional. Todo vale.
El caso es que nos encanta descubrir nuevos lugares donde descansar y olvidar, aunque al final acabemos agotadas por las caminatas a través del monte que suelen organizar ellos con tal de que nuestros niños conozcan algo más la naturaleza y no sean de esos que piensan que la leche sale de los tetra-bricks que mami compra en la zona de refrigerados del supermercado (palabras textuales de alguno de ellos , que conste)
Esta vez me adelanté. A ver qué os parece, que ya toca chicas. Lo mío es post-”vacacional-laboral”. Urge.

Os presento a Miravete de la Sierra, Villa singular de la provincia de Teruel, situada al pie de la Sierra de Lastra (Sistema Ibérico), en el curso alto del río Guadalope.
La población se encuentra en las inmediaciones de la Sierra de Gúdar, escoltada por el monte de San Cristóbal y la ermita que lleva su mismo nombre y al cobijo de la depresión del Guadalope que baña su margen contraria.
Sus tierras fueron reconquistadas por Alfonso I el Batallador, y más tarde adjudicadas al rey Jaime I, quien las aprovechó para su solaz y caza del jabalí.
En la entrada del pueblo se alza la cruz que delimita el término, fechada en el siglo XVI.

Un puente medieval enlaza el Arrabal con la plaza Mayor, presidida ésta por un olmo centenario de grosor considerable.
El Ayuntamiento consta de un trinquete con arcos de medio punto. Su iglesia parroquial es un claro ejemplo de estilo gótico tardío. Posee un patio cerrado frente a la fachada principal y una manera de claustro con ojivas. Un pasadizo comunica con la calle de los Palillos. Sobre los edificios se hallan dos piedras inclinadas denominadas del Castillo, pues se especula que se erigió allí una antigua fortaleza que dominaba el valle del Guadalope.
La Villa cuenta con tres declaraciones BIC (Bien de Interés Cultural). Es imprescindible visitar la plaza Mayor, la plaza de la Iglesia y la Iglesia dedicada a Ntra Sra. de las Nieves.
Pero además los amantes y estudiosos de los fenómenos paleontológicos pueden visitar las ictitas que son las huellas fosilizadas que dejaban los dinosaurios en lo que hoy es el término municipal de Miravete.
A lo alto se pueden ver las ruinas, por desgracia muy pocas, de una antigua fortificación musulmana.
Llama la atención, lindando con la Iglesia, un pórtico en forma de “L” que es parte del Ayuntamiento.

Pero hay mucho más a visitar en Miravete: su trinquete en la lonja del Ayuntamiento; su maravilloso y muy vistoso puente del siglo XVI; el molino que todavía conserva la acequia y la balsa de abastecimiento; la cruz de término, esculpida sobre piedra en mitad del siglo XV; la Ermita de San Cristóbal; una casa señorial, Casa Cavero; la Casa Rectoral de tres pisos y pegada a la Iglesia, hoy destinada a la hostelería, edificio que data del XVI; también destaca el horno comunal, del siglo XVI con dos grandes arcos de medio punto y que funcionó hasta mediados los 70.
No me digáis que no es ‘mono’ el pueblo, y culto, sobre todo puro y culto. Os dejo un enlace de la página de Miravete de la Sierra que alguien se ha currado extremadamente bien; no tiene desperdicio —-> www.elpuebloenelquenuncapasanada.com hasta que lleguemos nosotras, claro
P.D.1 La page es recomendación de nuestro ángel de la guarda en Cuarentonas, ya sabéis, las quejas y reclamaciones a él.
P.D.2 Besos, espero veros pronto
